MARIO VEGA Y SU PERSPECTIVA DE LA IGLESIA ANTE EL SIGLO XXI.
"ENSAYO DE EL LIBRO LOS MINOTAUROS EN SUS LABERINTOS”
Por Henry Preza.
Un nuevo libro del Pastor Mario Vega aparece a la venta en las librerías de la iglesia Elim y en diferentes partes del mundo. Esto trae tras de sí las observaciones de muchos lectores, las expectativas de los miembros de la iglesia y la agudeza de muchos ministros que siempre están pendientes de lo que se está escribiendo.
Tenía doce años cuando leí el libro “El Siervo de Restauración” del pastor Mario Vega. Aunque por ese tiempo sabía muy poco del escritor y de su ministerio quiero contarles que para mí fue una experiencia sumamente impactante el leer ese libro. Cada página mi mente se sumergía más en su contenido y me hacía comprender la necesidad de que hayan ministros de Dios. Recuerdo que el libro me dejó una impresión muy clara de lo que quería que sucediera en la iglesia. A la vez pensé que si las personas lo leían podían surgir los cambios tan esperados en la iglesia.
Al comparar los libros El Siervo de Restauración con Los Minotauros en sus Laberintos puedo notar una semejanza muy entrelazada. No solamente creo que es la continuación sino la conclusión del Siervo de Restauración. Aunque se dejan ver dos grandes diferencias entre uno y otro.
En el primer libro mencionado vemos a un Mario Vega escribiendo sin ninguna experiencia en el ministerio, basado nada más en la observación y la crítica de lo que tenía en su alrededor. Lo vemos muy reflexivo, pero, a la vez con un matiz de conclusiones muy sencillas que más parecen ser su propio anhelo de convertirse en ese Siervo de Restauración. No puedo decir más sobre eso, pues, no llegaba ni siquiera a los treinta años cuando lo escribió. Pero, también debo reconocer que aunque inexperto en el ministerio ya mostraba una verdadera madurez y convicciones muy claras respecto de lo que para él debía ser el ministro. Conclusiones que para algunos ministros pueden llegar a sacarse después de varias décadas, por medio de las experiencias y fatalidades, el joven Mario ya las tenía en mente y las tenía como una norma de su vida.
Aquellos problemas que se veían en la iglesia durante la década de lo 80 ya habían sido vislumbrados por Vega cuando ni siquiera se le tomaba importancia en los lugares donde sucedía.
En el segundo libro mencionado, el más reciente, ya vemos a un Mario Vega que ha pasado por más de 25 años de ministerio, que ha llegado a sus cincuenta años y que como pastor General tiene que estar atento de las necesidades de sus casi 200,000 miembros. Después de todos esos años sin duda alguna él ya puede hablar con más propiedad y mayor experiencia. Quizá esa sea la razón por la que Los Minotauros en sus Laberintos tenga un tinte desafiante, pero, a la vez amoroso y hasta paternalista. Sin contar con el hecho de que después de tantos años y tener la posición que él tiene es el responsable de muchas ovejas y del desarrollo histórico de gran parte de la iglesia en estos últimos años.
El joven Mario que hablaba reflexivo ahora es ya un hombre maduro que ha visto ante sus ojos como los Siervos de Restauración están más escasos y como el Nombre de Dios es blasfemado por los mismos creyentes. Esto le hace sentir muy mal y le hace escribir un libro que parece haber sido hecho con el corazón.
LOS SENTIMIENTOS DEL PASTOR.
Los Minotauros en sus Laberintos no son páginas simplemente escritas para hacer crítica destructiva. No son una simple reflexión basada en los hechos. Dejan ver los sentimientos del Pastor y su estado de ánimo, en ese momento, frente a la iglesia del siglo XXI.
Su forma de redacción es totalmente diferente a los otros libros. Aunque no cambia su estilo personal si debo decir que su forma de escribir se vuelve algo más personal, se siente que es más que un libro, son los sentimientos y el corazón de Mario Vega. Bien, podría definir con toda propiedad a éste libro como las Lamentaciones del nuevo siglo, tomando el papel del Jeremías contemporáneo. Sólo alguien con el dolor de Jeremías puede ver las cosas de la iglesia con dolor.
Veo un Mario Vega lleno de dolor, con mucha tristeza, cansado de la situación cristiana y con deseos que todo cambie. Más que líneas escritas, él parece querer decir que no desea que todo termine sin que los Minotauros de la iglesia mueran primero. Este escrito se vuelve algo muy personal. La persona que lo lee bien puede imaginarse a Mario aconsejándole personalmente. Puedo notar a un Mario Vega sintiendo la culpa de los otros, se siente culpable del pecado de los demás. Parece tomar esa culpa sobre sus hombros, como los profetas de antaño que pedían perdón por su pueblo. Por ejemplo dice: “Joven hay mucho por lo cual pedirte perdón. Falsos profetas e iluminados, profetizas vengadoras…” (Pág. 79, Párrafo 3).
A la vez todas sus preocupaciones salen a flote. Quizá la más grande preocupación o temor si así se le puede llamar es reflejada en una sola idea. Todo el libro lo menciona y es la idea que ya no aparezca una nueva generación que sirva a Dios como al principio. Que la iglesia deje de ser iglesia y del todo se eche a perder. Es el lamento de un pastor que ve como Laodicea entra a quedarse y él sin formar parte. Una Laodicea que no trae nada bueno, sólo pecado e inmoralidad.
Además de sus temores, sentimientos de impotencia son presentados. Con palabras tales como: “La oscuridad comienza a inundarlo todo. Se va el día, se va el siglo, se va el milenio. ¡Oh, Jesús! ¡Quédate que hace frío! ¡Visita a esta iglesia Laodicence que estás a punto de vomitar!” (Pág 25, Párrafo 1). No obstante, no es una impotencia que lleve a la desgracia. La misma impotencia le hace humillarse a Dios y pedir auxilio. ¡Cuánto se necesitan hombres así de rotos!
Mario Vega parece llenar de lágrimas algunas páginas, y aquellos que comprenden lo que dice pueden derramarlas con él. Este sin duda ha sido para mí el libro que me ha hecho sentir dolor, y ha hecho sentir dolor a sus concientes lectores.
Sus sentimientos se siguen mostrando. El ver la decadencia de la iglesia le hizo reflexionar sobre los que ya no están y fueron fieles. Se cumple aquella expresión acerca de cómo se valora lo perdido.
La misma dedicatoria va dirigida a un perfecto desconocido, (desconocido para el mundo, pero, reconocido para Dios), un pastor comprometido, Una excelente dedicatoria, pues, aquel que la recibe ya no está interesado en vanagloriarse por ella, pues, está con Dios. De esta manera él desea dar un pequeño tributo aquellos de los cuales nadie se interesa.
Al leer este libro puedo ver sentimientos a flote, pero, también no será que son transmitidos los sentimientos de Dios.
SU VISIÓN HISTORICA.
Muy pocas personas han escrito su visión histórica de la iglesia Latinoamericana. Pero, aún muy pocos (quizá ninguno más) han escrito un análisis espiritual de la historia cristiana de Latinoamérica. Es eso lo que Mario Vega hace en este libro. No sólo habla de una historia vista desde el punto de vista de los hombres. Trata de ver la historia de la iglesia desde el punto de vista de Dios.
Cuando habla de la iglesia pasada (año 1900-1950) y su sufrimiento, hasta parece desear que esos tiempos vuelvan. No por la persecución ni el sufrimiento sino porque aquella iglesia limitada parecía amar más a Dios. A la vez el contraste con la iglesia actual que lo tiene todo, pero, lo que menos parece es amar a Dios.
Lo que nadie desea, él lo desea. No porque sea un hombre que va en contra del modernismo, sino porque la iglesia al tener tanto se ha despojado de los valores de Dios.
Por eso entre líneas uno puede ver la visión histórica-espiritual de Mario Vega. A más años más crecimiento y a la vez más deterioramiento de lo espiritual. De eso trata según mi perspectiva. Aunque supongo que Mario Vega ni cuenta se dio de eso mientras escribía, aunque tal vés era lo que sentía.
El ver a la iglesia a través de la historia hace a Mario Vega hablar con franqueza. Por eso es que por momentos habla muy directo y pone el dedo en la llaga. En un instante se alegra del final de un siervo de Dios (el anciano pastor), pero, eso le hace recordar la desgracia y la torpeza de los “ministros de hoy.” Por eso exclama muy seguido: “se cerraron para ya no ver (los ojos del venerado pastor) a las congregaciones aplaudiendo estridentemente a sus pastores cuando les presentan a su nueva mujer. ¿Cómo hemos llegado hasta ese punto? ¡Si esto es el evangelio que venga Dios y lo vea! ¿Son estos villanos miembros de Cristo? Si es así, Cristo ha cambiado mucho desde el día en que era santo, inmaculado y separado de los pecadores. ¡Ah, Señor que me desvela la verdad! ¿Dónde está esa voz lo suficientemente fuerte como para despertar a los cristianos que dormitan? Dime, Maestro, ¿falta mucho para el amanecer?”
El Pastor Mario Vega no toma la historia de la iglesia actual como algo ajeno a su persona. Es algo que le trae mucha preocupación y a la vez indignación. Por eso como estas palabras hay más que se mencionan en las demás páginas del libro.
Así debería ser con nosotros también. No sólo vivir en medio de la historia sino hacer algo por el buen final de la historia. Que este libro anime a los lectores a no quedarse paralizados ante tanta desolación espiritual.
LA MITOLOGÍA Y EL CRISTIANISMO.
El Pastor Mario Vega es un lector desde su niñez. Leer para él no es una obligación ni algo que haga sólo para superación personal. Es parte de su vida, es algo que hace por que le gusta.
Quizá entre los tipos de literatura que más le atraen esté la de la mitología. En más de una ocasión creo haber escuchado tal afirmación de parte suya. Sí, aunque le parezca extraño, un pastor que le gusta la mitología. El hecho es que Mario Vega es un amante de la cultura y el arte, no sólo se dedica a estudiar la Biblia sino que lee casi cualquier cosa. Esa es la razón por la que yo podría considerarlo uno de los hombres intelectualmente más sobresaliente de la iglesia en los últimos 100 años. No sólo por lo que escribe ni hace, sino porque sus palabras mismas y cada predicación bien podrían convertirse en decenas de libros si alguien se lo propusiera. Aunque sé que ese tipo de reconocimientos a él para nada le importan, pues, que se reconozca su capacidad nunca ha sido su prioridad ni es algo que le interese.
Para aquellos que pensaban que no se podía utilizar la mitología para ser aplicada al cristianismo aquí tenemos una obra excelente que la ocupa y saca aplicaciones de calidad.
El Pastor Vega toma como base la historia del Minotauro para reflejar la situación de la iglesia. Menciona varios laberintos en que se encuentra en Minotauro cristiano. Entre ellos los encuentros, la falta de palabra, un cristo adaptable al pecado y el peor de todos el de engañarse así mismo o el de ser endurecido por Dios para perdición al conseguir las respuestas a la oración sin merecer el favor de Dios.
El minotauro cristiano es, según el libro, una especie de persona engañada. Es el producto de los pastores que no predican el evangelio verdadero. Es la mezcla de remordimiento con pecado, es la mezcla de una persona que se cree cristiano sin serlo con la ayuda de engañadores y estafadores que le animan a creerlo. El minotauro cristiano no tiene experiencias con Dios, es emocionalista, no pasa el examen de la Palabra de Dios y vive en pecado, y a la vez quiere los favores de Dios.
En la Mitología el Minotauro era un “monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre. Era hijo de Pasífae, reina de Creta, y de un toro blanco como la nieve que el dios Poseidón había enviado al marido de Pasífae, el rey Minos. Cuando Minos se negó a sacrificar el animal, Poseidón hizo que Pasífae se enamorara de él. Después de dar a luz al Minotauro, Minos ordenó al arquitecto e inventor Dédalo que construyera un laberinto tan intrincado que fuera imposible salir de él sin ayuda. Allí fue encerrado el Minotauro y lo alimentaban con jóvenes víctimas humanas que Minos exigía como tributo de Atenas. El héroe griego Teseo se mostró dispuesto a acabar con esos sacrificios inútiles y se ofreció a sí mismo como una de las víctimas. Cuando Teseo llegó a Creta, la hija de Minos, Ariadna, se enamoró de él. Ella lo ayudó a salir dándole un ovillo de hilo que él sujetó a la puerta del laberinto y fue soltando a través de su recorrido. Cuando se encontró con el Minotauro dormido, golpeó al monstruo hasta matarlo, salvando también a los demás jóvenes y doncellas condenados al sacrificio haciendo que siguieran el recorrido del hilo hasta la entrada.[1]”
Igual que como hizo Teseo el pastor Vega sugiere la necesidad de Teseos en la Iglesia que acaben con los minotauros actuales. Esta sería su versión del Siervo de Restauración aplicándolo con esta historia mitológica.
LA POSICIÓN CORRECTA DE LAS RIQUEZAS.
Como el mismo pastor Mario lo dice, éste libro es el resultado de larga reflexión. En verdad no se va siguiendo una sola línea de pensamiento. Son varios pensamientos diferentes, pero, que al unirlos entre sí forman el libro.
El pastor habla de varios temas. En verdad, el nombre del libro sólo hace referencia a uno de sus capítulos. Los demás temas son diferentes, pero, siempre van hablando de la misma situación: La iglesia actual. Hasta él mismo en un principio tenía la idea de ponerle otro nombre al libro: “La Iglesia al final del Siglo.” Yo estoy más de acuerdo con ese nombre aunque con una modificación: “La iglesia comenzando un nuevo siglo.”
Por ejemplo, después de hablar de los Minotauros pasa a hablar del uso que la iglesia debe darle al dinero y la importancia que éste debe tener para los ministros. Sin duda, este tema no podía ser ignorado, pues, la crisis de la iglesia tiene su origen, en gran parte, al uso indebido de la riqueza.
El pastor Mario habla en todo ese capitulo respecto a que lo más importante no es el dinero, ni cuanto se tiene ni cómo se usa, sino en si nuestro corazón está en las riquezas. Habla de cómo la ruina de muchos predicadores se ha debido al amor por el dinero. También defiende la idea que alguien podría tener dinero y no tomarle importancia.
Por otro lado, también tenemos en esa parte del libro una enseñanza muy clara que yo podría definirla de la siguiente manera y en una frase: “La persona rica no es la que tiene más sino la que gasta menos.”
La posición de las riquezas para el Pastor Vega no debe sobre estimarse al punto que sea nuestra mayor motivación. Él mismo es un ejemplo de eso, pues, es una persona que vive humildemente y con lo necesario. Cosa imposible de creer en un pastor de una iglesia como la de él. Sin embargo, él se ha mantenido viviendo lo que predica en cuanto al dinero. No es una persona que anda con ropa carisima, ni siquiera con una corbata puesta todo el día, ni con prendas extravagantes. Es alguien que sabe vivir para Dios y no para la apariencia. Aquellos que así lo hacen serán galardonados por Dios.
Sin duda su posición en cuanto a las riquezas igual que el demás contenido del libro es un reflejo no sólo de lo que piensa sino de lo que vive.
DE PADRE A HIJO.
Aquellos que ya leyeron el libro sabrán que por momentos el lenguaje ocupado parece como el de un padre dirigiéndose a su hijo. A mi me recordó al buen apóstol Pablo dirigiéndose a Timoteo en su segunda carta. En el libro el Pastor Vega toma el lugar de alguien que está aconsejando al cristiano que comienza a determinarse por la rectitud.
Él parece aconsejar basado en su experiencia. Parece haber sufrido primero lo que predice a los que quieren vivir para Dios. Aunque su lenguaje en algunos momentos es desafiante en las últimas páginas del libro se muestra como alguien que anima a otros a no darse por vencidos en su lucha por mantener la verdad.
Es como un padre, pero, a la vez como un maestro. Su auditorio son aquellos casi extintos hombres que buscan la humildad. No les habla de grandezas sino de muerte y sufrimiento, pero, les anima a que sufran y se humillen, les anima a que pasen por la muerte al yo, y aunque no se los pinta como fácil les dice que es la única alternativa.
Les dice todo lo que les pasará, pero, a la vez parece una súplica a no desanimarse. Es como un ánimo a los pocos defensores de la verdad. Son como palabras de Elías al Remanente de Dios.
LOS JÓVENES Y MARIO VEGA.
Su epílogo es una forma de llamar la atención a la juventud. Él como pastor sabe que hay una gran necesidad que se levanten más hombres de Dios. No copia de los primeros sino personas originales con quien Dios haya tratado. Ahora que ya el tiempo va pasando y la edad va avanzando el pastor sabe que los jóvenes serán la nueva generación que tendrá que hacer algo por el evangelio. Pero, el sabe que dicha cosa no se está viendo del todo y eso le anima a terminar así su libro.
El joven cristiano de esta época parece no estar tan interesado en lo que Mario Vega estaba interesado a sus 21 años. Esto se debe según el autor a la misma situación de la iglesia que ha influenciado sobre ellos.
Los jóvenes de hoy deberían no sólo tomar en cuenta las palabras del Pastor Vega sino dejar que penetren en sus corazones. Que penetren, y que los haga, por medio de la obra del Espíritu más santos y fieles. Estos jóvenes que están tan fascinados con cantantes cristianos pelo largo, con muchachas que más parecen drogadictas que cantantes cristianas y que escuchan alabanzas de efímero contenido cristiano, y se dedican casi nulos a evangelizar, deberían dejar que este libro no sólo llegue a sus mentes sino que los constriña para arrepentimiento y los acerque verdaderamente a Dios.
Según el pastor Mario Vega el peor problema de la juventud actual es dejar la santidad para mañana, la madurez para mañana, la fidelidad a Dios para mañana. Esperando mañana se quedaran igual de muertos espirituales.
Sin duda alguna el Libro Los Minotauros en sus Laberintos es un desafío para la iglesia en general. Es un llamado de atención para la misma iglesia Elim y es una palabra de ánimo para aquellos que quieren vivir conforme a la piedad.
Quizá ya no haya otra generación más de cristianos y el panorama oscuro así quede, pero, el triunfo final de Dios ya está establecido aún en medio de Laodicea.
Este libro va contra corriente, y en verdad no creo que llegue a ser tan popular ni tan apreciado. Pero, aquellos que logren encontrar sus riquezas pueden ser los que cambien al mundo en este nuevo siglo.
Nota: El presente ensayo es responsabilidad única del escritor y no necesariamente representa el sentir del autor del libro ni sus opiniones personales. Son los simples pensamientos de un lector del libro.